Uniformes de trabajo: la mejor manera de conservar la salud de nuestros empleados

Uniformes de trabajo: la mejor manera de conservar la salud de nuestros empleados

Por suerte, ha cambiado de un modo realmente grande la importancia que le damos a la ropa de trabajo en un país como lo es el nuestro. Con el paso de los años, hemos ido viendo cómo cada vez más personas y profesionales de diferentes sectores han ido protegiéndose más ante cualquiera de los peligros que entrañara su trabajo. Cumplir con esa función de protección es algo que se ha podido llevar a efecto gracias a esa ropa, que cumple con unas características especiales para dar respuesta ante esa necesidad, una necesidad realmente acuciante.

No cabe la menor duda de que, ahora, nada tiene que ver con lo que teníamos antes para proteger al trabajador. La alta mortalidad en el trabajo durante muchas décadas hizo reflexionar a muchos dirigentes sociales y políticos, que empezaron a establecer como obligatorios todos esos uniformes que se encargan de evitar resbalones, hacernos visibles de cara al resto de las personas y, en definitiva, conseguir que nada ni nadie pueda causarnos un perjuicio físico mientras dura nuestra jornada laboral. Y es que no poseer un uniforme de trabajo es sinónimo de estar en peligro ocho horas al día y cuarenta a la semana.

Son muchas las maneras que un uniforme de trabajo tiene de proteger al trabajador. El portal web Noticias de Vigo indicaba cuáles son algunas de ellas.

  • Ropa de protección ante el calor. Es imprescindible para evitar quemaduras en trabajos como lo pueden ser todos aquellos ligados a la metalurgia.
  • Ropa de protección ante el frío. Suele utilizarse para resguardarnos de temperaturas que oscilan entre los 0 y los -20 grados. Se utilizan materiales como el nylon o el poliéster.
  • La ropa de protección ante productos químicos es indispensable para evitar la filtración química que puede producirse en algunos empleos.

Otra noticia, en este caso publicada en el portal web Estrella Digital, informaba de que la ropa de trabajo también es una manera de identificar al trabajador y de asociarlo a un grupo, a una empresa, pero que nunca se puede perder esa visión de que los uniformes tienen que estar adaptados para hacer frente al trabajo. Y es que, en el caso contrario, no valen de absolutamente nada. Desde luego, es obvio que los uniformes constituyen una parte indispensable del trabajo y que sin ellos todos estaríamos desprotegidos ante cualquier riesgo, por mínimo que fuera.

Uno de los grandes cometidos de las empresas contemporáneas es asegurar por completo que sus trabajadores se encuentren en las mejores condiciones para tratar de desempeñar su actividad cada día. Y una de las grandes cuestiones que están relacionadas con este tema no es otra que la ropa de trabajo, que juega un papel determinante a la hora de garantizar la protección del trabajador y fomentar de esa manera su felicidad y, por ende, su productividad. Los profesionales de una entidad como Doblege, especializados en todo lo que tiene que ver con ropa de trabajo, nos han comentado que, por fortuna, ha crecido la inversión de las empresas españolas en todo lo que tiene que ver con la ropa de trabajo de sus empleados. Esa, desde luego, es una noticia excelente.

Los países europeos demuestran que esta experiencia da buenos resultados

Han sido muchos los países que han apostado por esas medidas de seguridad de las que hablamos con más anticipación que el nuestro. No cabe la menor duda de que eso ha jugado un papel imprescindible a la hora de hacer mucho más eficiente el trabajo de personas de las empresas extranjeras. En España, hemos ido tarde en este asunto, pero lo cierto es que ya hemos empezado a tomarnos en serio este tema y a apostar por el cuidado de los nuestros, algo que ha revertido en la salud de nuestra gente.

Desde luego, es evidente que un cambio así era necesario para la buena salud de las empresas españolas, que han tenido que reinventarse en este sentido para intentar ajustarse a la normativa legal y tratar de que todos los peligros que van asociados a esta materia se reduzcan hasta el mínimo. Desde luego, no es fácil conseguirlo, pero es realmente posible si se trabaja analizando bien los problemas y poniendo soluciones efectivas al respecto.

Esta ciencia debe ir progresando y adaptándose, como decimos, a las nuevas necesidades que se puedan ir generando con el paso de los años. No cabe la menor duda de que son muchos los riesgos que pueden asolar a los trabajadores en lo que respecta al desarrollo habitual y por eso es conveniente que ninguno los sufra. Es algo que no solo les afectaría físicamente y que les haría coger, ocasionalmente, una baja laboral, sino que además puede jugar una mala pasada en lo que respecta a la imagen corporativa de una entidad.