Todo lo que tienes que saber sobre las oposiciones para maestro

Todo lo que tienes que saber sobre las oposiciones para maestro

Las oposiciones suelen ser siempre motivo de estrés para quienes se están postulando, posiblemente porque el proceso suele ser largo y se percibe complicado. Sin embargo, una manera de disminuir los nervios y la preocupación, es conocer cómo es el proceso y cuales son las fases por las que se pasará.

Es por ello que hemos contactado con José María Domínguez, preparador experimentado para que nos comente cuál es el proceso que deben atravesar los futuros opositores.

Primero, lo primordial es entender ¿qué son las oposiciones? Estas se tratan de un proceso de selección para acceder a los puestos de trabajo de la Administración pública.

Este sistema selectivo está basado en los principios de igualdad, mérito y capacidad y permite a las personas convertirse en empleados públicos. Por lo general, este proceso conlleva una o varias pruebas y exámenes que tienen como objetivo evaluar la competencia de los candidatos para acceder a ese puesto. En función de la puntuación obtenida, se establece un orden de preferencia.

Fases de las oposiciones para maestros

Como mencionamos antes, entender cuales son las fases de las oposiciones y qué ocurre en cada una de ellas, es fundamental para entender el proceso y poder prepararse de la forma correcta, estas son:

Primera Fase o Fase A:

Esta consta de dos partes, de carácter eliminatorio, las cuáles están basadas en comprobar los conocimientos de cada especialidad, que son el temario y supuestos prácticos. Esta parte del examen dura aproximadamente 2 horas, dependiendo de la Comunidad Autónoma en la que se presente y la calificación irá de 0 a 10. Cada una de las partes tendrá que tener al menos 2.5 de los 10 puntos que comprenderán la valoración total de esta prueba, aunque se valorará conjuntamente..

  1. La primera parte de la fase A: esta parte de la oposición trata del desarrollo del tema. En esta parte se extraen 3 bolas, las cuales corresponden a los números de los temas del temario. De ellos, el opositor elige uno para desarrollarlo.
  2. En la segunda parte del examen o fase B: es dónde entran en juego los supuestos prácticos. Depende de la Comunidad Autónoma en la que se presente, habrá uno o dos.

¿Qué se debe tomar en cuenta en la primera parte de la fase A?

Si recordamos cómo funciona la primera parte, en este punto el aspirante debe elegir un tema de los 3 que fueron a sorteo. Esa elección será para desarrollar el tema a profundidad, lo que implica tomar en cuenta aspectos que son fundamentales para los evaluadores, estos son los más relevantes:

  • La redacción: Esto es fundamental tanto a la hora de desarrollar tanto el tema como el supuesto, la redacción es muy importante para que el tema tenga coherencia, estructura y cohesión. La letra debe ser clara, legible (que implica también un buen tamaño), lo más recta posible, cuidando la presentación, es decir, se deben respetar los márgenes y por supuesto, debe cuidarse muy particularmente la ortografía, así como también evitar las marcas o tachones.
  • La organización: En este particular es necesario tomar en cuenta la estructura organizativa que se le dará al contenido. Idealmente se debe poner al principio un índice con los puntos que se van a desarrollar (por lo que se deben enumerar también las páginas al finalizar), esto hará que el evaluador se sienta más atraído al documento. La pulcritud y el orden son aspectos muy llamativos para los evaluadores.
  • El tiempo de la evaluación: Por lo general este es uno de los puntos que más ponen nerviosos al opositor. En este caso, lo ideal es que se realicen pruebas previas como prácticas durante las sesiones de estudio. Así se puede trabajar en base a las 2 horas que dura la evaluación y se busca perfeccionar aquellos aspectos que se vean más débiles. Esta práctica previa, ayuda a que el opositor pueda desarrollar el tema dentro de los tiempos y así pueda estar menos nervioso durante la prueba.
  • Originalidad y dinamismo: Un punto que resulta muy atractivo para los evaluadores es que los opositores se salgan de lo tradicional a la hora de desarrollar el tema. Esto se debe a que realizar una copia fiel del libro de texto no muestra las habilidades del docente ante un grupo de estudiantes. Por ello, lo ideal es incluir comentarios, reflexiones, argumentos, técnicas de trabajo y evaluativas que le muestren al evaluador que se tienen muchas herramientas bajo la manga.

 

Segunda fase o Fase B

En esta parte de la evaluación se debe defender la programación y la unidad didáctica para la comprobación de la aptitud pedagógica del opositor y su dominio de las técnicas necesarias para el ejercicio docente.

Esta parte dura como máximo unos 30 minutos, en ella el opositor debe centrarse en los objetivos y contenidos generales de la programación, criterios de evaluación y metodología para su grupo de alumnos en función del área, materia o módulo por el que se presente, según su nivel o etapa educativa. En conclusión, esta parte se trata de la defensa de una programación didáctica de un curso completo.

En la segunda parte de esta evaluación, se debe exponer y defender una unidad didáctica. Esta unidad didáctica es escogida al azar bajo mismo método que a la hora de elección del tema en la parte A. En esta parte de la defensa, lo ideal es centrarse en contar a los evaluadores los objetivos, los contenidos, las actividades y los procedimientos de evaluación necesarios para liderar el proceso de enseñanza/aprendizaje de los alumnos. Lo importante en esta parte es que los evaluadores puedan ver cuales son las herramientas a utilizar dentro del aula y cómo eso puede llevar a los estudiantes a tener aprendizajes significativos.

¿Cómo afrontar la segunda fase?

Si bien la primera fase suele poner muy nerviosos a los opositores, la segunda suele ser peor porque se trata de encontrarse frente a frente con los evaluadores, y esto significa tener una presión añadida. Es por ello que es importante pensar en qué hacer para disminuir esos nervios y llegar a la evaluación con la certeza de que se hará lo mejor que se pueda y por lo que se ha trabajado tanto tiempo. Es por ello que recomendamos prestar atención a los siguientes consejos:

  • Elegir la vestimenta: La primera impresión que reciban los evaluadores es muy importante, por ello es fundamental que la elección de la vestimenta sea una acorde para la situación, es decir, no excesivamente formal, pero tampoco excesivamente informal. Una buena ropa casual que dé una buena imagen será un punto a favor. También se debe pensar en usar ropa con la que el opositor se sienta cómodo y seguro, pues en este punto la seguridad en sí mismo es un factor crucial. Por lo que se recomienda que la elección de las piezas se haga con tiempo y que se tengan listas para el día de la prueba y no que esto sea también un aspecto a tomar en cuenta antes de la evaluación.
  • El día antes lo ideal es relajarse: Esforzarse demasiado a pocas horas de la evaluación solo hará que se incrementen los nervios. Por ello es recomendable que se repase lo que cueste más del temario un par de horas en la mañana previa, se deje preparado todo el material que se necesita para la presentación, se organice la ropa y el resto del día se dedique a desconectar y a descansar. Repetir y repetir la defensa el día antes hará que se encuentren fallas donde no las hay y que la ansiedad sea aún mayor. Pensando en eso, lo ideal es tomarse el resto del día para compartir con familiares o amigos, rodearse de buenas energías de seres queridos y dormir lo más posible para estar despejados y enfocados al 100%.
  • Aprovechar el tiempo que darán previo a la exposición: Por lo general los evaluadores llaman una hora y cuarto o una hora y media antes de la defensa de la exposición, para el sorteo de las unidades didácticas. Una vez elegida la unidad didáctica, se le asigna al opositor una sala donde dispondrá de una hora para repasar su defensa. En ese tiempo lo ideal es repasar los aspectos más importantes, adelantar lo que se pueda en el espacio y hacer lo posible para sentirse cómodo dentro de la habitación.
  • Confianza en sí mismo: Es un aspecto fundamental llegados a este punto, en un apartado anterior mencionamos que sentirse seguro de su aspecto físico es un punto muy importante y esto también influye en la seguridad que se tenga de todo lo estudiado y desarrollado. Es importante ir con la mentalidad de que se hará lo mejor posible y que se tendrán los resultados esperados. La negatividad se queda en la puerta del recinto, no entra a la sala de evaluación.

 

Las oposiciones suelen generar mucha preocupación, sin embargo, si se toman en cuenta los consejos que hemos compartido, se trabaja con el tiempo y la ayuda necesaria en estos casos, se llegará al día de la evaluación con la certeza de que se tiene el conocimiento necesario para alcanzar la plaza.

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