Los espacios físicos de trabajo continúan siendo necesarios a día de hoy

En el mes de marzo de 2020, la vida que conocíamos se transformó por completo con la llegada a España del coronavirus, una epidemia que terminó convirtiéndose en pandemia y que dejó muchísimos problemas en la sociedad española. Dejó muertos, personas que sufrieron problemas de salud, una enorme losa económica en un país que estaba creciendo y un cambio de paradigma que todavía hoy estamos intentando asimilar: el cambio de una sociedad en la que predominaba el contacto físico por otra en la que lo digital empezaba a imponerse sobre lo tradicional.

Esa realidad hizo que hubiera un montón de negocios que decidieran trasladar sus operaciones a casa de cada uno de sus trabajadores a través del teletrabajo. Era lo necesario, lo que teníamos que hacer para mantener con vida a los negocios que tuvieran la posibilidad de conseguir seguir con vida. Otros no tuvieron tanta suerte. Pero lo cierto es que esos dos años que pasaron desde marzo de 2020 hasta la eliminación de las restricciones en 2022 cambiaron muchas de las realidades que podríamos asociar al trabajo. Desde entonces, conceptos como “reuniones virtuales”, “teletrabajo” o similares capitalizaron el día a día laboral de las personas de buena parte del mundo.

Nosotros tenemos una idea que presenta pros y contras en lo que tiene que ver con esa nueva sociedad de la que estamos hablando. Por un lado, sí que consideramos que es útil disponer de elementos que nos permitan, llegado el caso, trabajar desde casa o desde cualquier otro lugar. Eso, sin duda, hará posible que haya reuniones que se puedan organizar mucho mejor, que sean más prácticas y que no tengamos que aplazar a causa de lo apretado de nuestras agendas. Si podemos ahorrarnos el tiempo del desplazamiento, también seremos más eficaces. Pero es verdad que, por otro lado, la pérdida del lado humano, del contacto físico, es algo que nos preocupa porque atenta contra la confianza que tienen las personas entre sí. Y eso es peligroso para las empresas. Tampoco nos podemos olvidar de lo que perdemos cuando alejamos físicamente a las personas de un mismo equipo. Está claro que no van a trabajar con la misma fluidez ni con la misma confianza. Por tanto, hay que encontrar fórmulas que hagan posible que se puedan mantener estos contactos. El equipo lo va a agradecer y el propio trabajo, también.

En una información publicada en la página web del diario El País se decía que el teletrabajo en el interior de nuestras fronteras se había disparado hasta los tres millones de empleados en el año 2023, lo cual era sinónimo de haber experimentado un crecimiento del 19%. Estamos hablando de un dato que es significativo y que, desde luego, deja claro que la tendencia es la que es en el momento en el que nos encontramos. Y ojo, porque en realidad estamos lejos de la media de la Unión Europea, así que hay países que nos han tomado la delantera en este sentido y que también nos la habían tomado antes de que llegara la pandemia hace ya 5 años.

En otro artículo, en este caso del portal web de Vogue, se hacía referencia a que el contacto físico sigue siendo vital para la gente en el mundo digital. Y es que puede mitigar los efectos de muchas de las cosas negativas de la vida. Las personas seguimos necesitando el calor humano, necesitamos el contacto con la gente porque, en caso contrario, nos vemos solos y aparecen los síntomas de la ansiedad, de la depresión e incluso es más probable que padezcamos estrés. Con las personas a nuestro lado, la vida se ve de otra manera.

En un mundo digital como en el que nos encontramos, parece que la mayoría de las personas piensa que en el futuro dejarán de existir los espacios físicos de trabajo. Pero la realidad no es realmente esa. La realidad dicta algo diferente. En la web de CN Centros de Negocios podemos ver cómo se encuentran a disposición de las empresas oficinas privadas, espacios de coworking y salas de reuniones. ¿Cuál es el elemento común a este tipo de espacios? El contacto entre la gente, ya sea la que compone los diferentes equipos de una misma empresa o el personal de distintas empresas, sigue siendo considerado vital por muchas entidades.

Han sido muchas las personas que han pasado por el teletrabajo a lo largo de todos estos años. Algunas ya estaban familiarizadas con este tema antes de que llegara la pandemia, pero la realidad es que, tras la llegada del coronavirus, han sido muchas las personas que han podido vivir en primera persona todo lo que tiene que ver con este tema y pueden opinar al respecto del mismo. Y la verdad es que, aunque mucha gente lo valora de manera positiva, no todo el mundo lo hace. Hay quien tiene sus reservas y, ¿qué queréis que os digamos? Nosotros lo vemos normal.

La combinación, la solución en la que todo el mundo piensa

Parece lógico pensar que hay que tener un equilibrio entre las dos formas de trabajo. El teletrabajo puede ser una opción para determinados momentos. A fin de cuentas, las personas lo valoran por el hecho de que se ahorran el desplazamiento y pueden dormir un poco más. Sin embargo, teletrabajar equivale a permanecer todo el día en casa, así que termina por ser una especie de dardo envenenado con el que debemos tener un cierto cuidado.

Ese equilibrio es lo que están buscando todas las empresas a día de hoy. Ofrecer algunos días de teletrabajo está bien, pero también se considera necesario que se continúe yendo a la oficina. Es una fórmula que de momento parece estar funcionando correctamente y que es de agradecer, porque, de ese modo, hacemos que la rutina no sea tal y que no todos los días sean iguales, algo que hace que estemos más despiertos. Parece que esta es la fórmula que se va a mantener por muchos años que pasen, aunque habrá que verlo.

En este punto, ¿cuál es la distribución perfecta? ¿Un día de trabajo en casa a la semana? ¿Quizá un par? Hay gente que opta por muchos más, por quedarse cuatro días en casa y solo ir un día a la oficina. Desde nuestro punto de vista, esto no es tan idóneo porque solamente coincidimos ocho horas a la semana con nuestros compañeros de trabajo. Es muy importante conocerse personalmente para tener química en el trabajo, así que estar con nuestros compañeros un día a la semana no contribuye demasiado a que esa química se construye y genere ventajas para el negocio y para nuestro trabajo.

En caso de que nosotros dispusiéramos de una empresa y la naturaleza de nuestro trabajo nos permitiera elegir entre ofrecer el teletrabajo a nuestros empleados o no hacerlo, dejaríamos abierta la posibilidad para que se pudiera teletrabajar como mucho dos días a la semana. De ese modo, garantizamos que el empleado pueda sentirse cómodo en su casa al menos esos días a la semana y que la mayoría del tiempo de trabajo semanal lo pase junto al resto de sus compañeros, algo que nunca puede fallar y que puede marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso en la consecución de los objetivos que el departamento o la empresa tenga en mente para el ejercicio actual.

Los jóvenes no tienen una opinión tan clara como parece 

Todos y todas tendemos a pensar, cuando hablamos de un tema como del que nos ocupa, que la gente joven prefiere el teletrabajo al trabajo presencial. Ya sabéis que las personas que tienen una corta edad son nativos digitales, que manejan como nadie todo lo que tiene que ver con la tecnología. Es verdad que, en un principio, a muchos de ellos les llamó la atención todo lo que tenía que ver con trabajar desde casa. Pero las cosas han empezado a cambiar en los últimos tiempos, cuando muchos de esos jóvenes se han empezado a dar cuenta de que estar en casa todo el día no es lo que mejor les viene desde el punto de vista mental. Cuando estamos trabajando y volvemos a casa, lo bueno que tenemos es que ha cambiado el lugar en el que estamos y es mucho más fácil cambiar de aires.

No es oro todo lo que reluce y es necesario tener cuidado con lo que opinamos del teletrabajo, porque tiene algunas cosas con las que podemos no sentirnos cómodos en absoluto. Hay que tener en cuenta que todos los excesos son malos y no cabe la menor duda de que hay que combatirlos y tener un equilibrio para que podamos trabajar de manera mucho más cómoda, eficaz y en colaboración con las personas que tenemos al lado. A fin de cuentas, el ser humano necesita contacto con otras personas porque trabajar en equipo es siempre lo que más motiva y lo que más beneficioso nos va a resultar.