El buen emprendedor ha de disponer de una buena sonrisa

El buen emprendedor ha de disponer de una buena sonrisa

El emprendimiento es una de las actividades más difíciles de todas cuantas existen sobre la faz de la Tierra. Para hacer frente al cúmulo de obligaciones están directamente ligadas a esta actividad, hay que tener un buen montón de atributos que nos garanticen que somos la persona ideal para liderar un proyecto y hacer que tenga el éxito que esperamos. Si adolecemos de alguno de esos atributos, es posible que sea mucho más complicado conseguir todos y cada uno de los propósitos que nos hemos marcado.

El portal web Entrepeneur publicó en su página web un conjunto de atributos que debe tener el emprendedor de éxito, que son los que os comentamos a continuación:

  • La primera consiste en detectar oportunidades que puedan servir para aumentar la rentabilidad de su negocio.
  • y segunda instancia es importante que un emprendedor tenga la capacidad de innovar, de ser original.
  • Tiene que identificar todos y cada uno de los inconvenientes que se puedan dar en el ejercicio habitual de su actividad para poder soliviantarlos a tiempo.
  • Debe tener la capacidad de adaptarse a los cambios que se puedan producir.
  • Debe tomar riesgos, sí, pero deben estar calculados para evitar problemas futuros.
  • Tiene que poseer una capacidad de decisión para no demorar mucho la ejecución de los proyectos.
  • La capacidad de dirección, finalmente, nunca ha de ser olvidada en un entorno como el del emprendimiento.

Sin embargo, no son solo esas las características que debe tener un buen emprendedor. Para que os hagáis una idea, el portal web IMF Formación hablaba de un total de 15 cualidades que debe tener el buen emprendedor. Y lo normal es que se quede incluso corto. Es cierto que cumplir con todos y cada uno de los requisitos que es necesario para ser un buen empresario es difícil. Es bastante probable que ni siquiera Bill Gates o Steve Jobs cumplan con todos ellos. Lo importante es acaparar el máximo número posible de esas cualidades.

Aunque la mayoría de las cualidades que es necesario tener para dirigir de una manera diligente una empresa tienen que ver con nuestro cerebro, no conviene descuidar otro aspecto que actualmente sigue en auge: la imagen personal. ¿Y qué parte de nuestro cuerpo es básica a la hora de mantener nuestra imagen? Nuestra sonrisa. Disponer de unos dientes blancos y cuidados es más importante de lo que suele creerse para el día a día en el puesto de mando de una empresa. En la policlínica dental Tomares dicen que ahora son muchos más los cargos directivos de empresas que acuden a sus instalaciones con el propósito de arreglar hasta el más mínimo problema que tenga que ver con su boca o su sonrisa. Los motivos se explican solos.

Sinónimo de confianza

Desde que éramos pequeños y pequeñas, nos enseñaron que uno de los reflejos más evidentes de la confianza tiene que ver con la sonrisa. Y esa relación es básica para entender lo importante que es este último atributo en el día a día de una empresa. Un emprendedor tiene la siempre difícil misión de ganarse la confianza de todos y cada uno de sus empleados. Para ello, una de las maneras más eficientes de conseguirlo es con una sonrisa sincera que caracterice nuestro día a día y que consiga que se estrechen los vínculos entre la Dirección de la entidad y todas aquellas personas que trabajan para ella.

Esto que os acabamos de comentar no es siempre una tarea fácil. Sin la magia de esa sonrisa, es bastante complicado que esa confianza que demandamos pueda existir o desarrollarse con la misma sinceridad. Desde luego, es realmente importante conseguir vínculos como de los que estamos hablando porque de ellos depende, en buena medida, la rentabilidad y la productividad del negocio. Nadie puede poner nunca en duda la importancia de estos vínculos. Sin ellos, es mucho más difícil alcanzar esos objetivos que nos marcamos al comienzo de cada año… por no decir que es prácticamente imposible hacerlo. Ejemplos de ello los hay, tristemente, a patadas.

Es evidente que la confianza no puede depender única y exclusivamente de la sonrisa. Hemos dicho que este es un factor muy importante, pero todas esas cosas a las que nos hemos referido al principio del artículo también son claves y deben combinarse con ella. Esa será siempre la mejor ecuación para llevar a buen puerto desde el primero hasta el último de los propósitos que nos hayamos marcado, con independencia de si son más o menos ambiciosos o si nuestra empresa es más o menos grande. Hace falta voluntad y también sacrificio. Pero, desde luego, si somos capaces de construir esa relación a la que nos hemos referido e ir fortificándola con el paso del tiempo, tendremos buena parte del trabajo hecho.