Si miras a tu alrededor, podrás ver que el mundo avanza a una velocidad tan grande que es increíble. Hace unos años ya teníamos muchos avances tecnológicos, pero ahora la diferencia es abismal. Mira el ejemplo más claro que hay: la inteligencia artificial. Realmente, aunque haya llegado a nuestro uso diario hace relativamente poco, empezó a experimentarse con ella alrededor del 1943, con un modelo revolucionario de neuronas artificiales creado por dos científicos visionarios: Warren McCulloch y Walter Pitts.
Pero no ha sido hasta hace unos breves y cortos años que la IA ha revolucionado nuestras vidas y ha empezado a meterse en todo lo que hacemos: ilustraciones, escritura, incluso en algo tan simple y cotidiano como ir al dentista.
A pesar de todo esto, no estoy aquí para hablaros de cómo la IA ayuda en la odontología, en absoluto. Me gustaría enfocar el artículo de hoy en haceros un resumen de las nuevas tecnologías que han llegado al sector dental, en cómo funcionan y en por qué son tan buenas para las consultas a las que vamos.
Sé que el mundo del dentista es algo de lo que todos huimos, pero también considero que, si somos conscientes del avance que hay ahora, el miedo puede pasar a un segundo plano.
Odontología regenerativa con dientes cultivados en laboratorio
Empecemos por esta, que se oye mucho hablar de esto, pero no nos molestamos en investigar qué es. Te explico: esto nos ayuda a crear dientes completamente nuevos a través de células madre y tejidos que genera el propio cuerpo. Dicho de una forma mucho más simple: nos ayuda a regenerar el diente de forma totalmente natural. ¿Te imaginas perder un diente y que la tecnología te ayude a regenerarlo sin hacerte ningún daño? Se acabarían los problemas de estar mellados y que nos dé miedo sonreír para las fotos. Todavía está en fase de investigación y pruebas, así que tardará un tiempo en llegar hasta nosotros, ¿pero no sería genial poder verlo? Imagínate poder trabajar con células madre que nos generasen tejidos en los dientes.
¿Cómo se intenta conseguir esto? Bueno, básicamente, los científicos estimularían las células de nuestra boca para que se formen partes nuevas del diente, como el esmalte, la raíz, la dentina… La idea es ayudar al cuerpo a regenerarse por sí mismo mediante la estimulación de las células madre, y yo, particularmente, lo veo una idea estupenda.
¿Para qué serviría, exactamente? Bueno, en términos básicos nos ayudaría a reemplazar los dientes que se nos han estropeado, o incluso los dientes que se nos han caído por roturas. NO serviría para los dientes de leche, porque una vez se caen los nuestros, saldrían por sí mismos, no habría que hacer nada… pero, si se caen los nuestros de adulto, la cosa cambia porque no se recuperan de forma natural. Con esta tecnología, tal vez podríamos hacerlo.
¿Cómo se prevé su mejora en el mundo de la odontología? Todos los dentistas piensan que, al ser un tratamiento estimulante, va a ser menos invasivo, así que tendrán que hacer menos cirugías dentales. Entonces, mientras que antes, cuando se perdía un diente, había que poner tornillos y meter un diente nuevo “falso”, ahora se estimularía la parte que rodea el diente para que este surja por sí mismo.
¿No sería genial?
Escáneres intraorales con inteligencia 3D en tiempo real
Este dispositivo también es muy interesante. Básicamente, como nos explican desde HQ Tenerife Clínica Dental, clínica dental de confianza en Tenerife sur, son dispositivos que van a escanear la boca y van a hacer imágenes 3D a tiempo real de todo lo que tienes ahí dentro. Van a ser superprecisas, y encima van a mostrar absolutamente todo lo que tienes ahí dentro, bueno y malo. Esto quiere decir que podremos trabajar sobre la boca desde lo que hay, no desde lo que suponemos que hay.
El modo de empleo es muy sencillo: lo único que como paciente tienes que hacer es abrir la boca y dejar que actúen sobre ti, porque el dentista va a pasar un escáner por tu boca y el sistema va a generar de forma casi automática una imagen en la pantalla. Bueno, algunos usan también IA para detectar problemas en los dientes antes que el propio dentista, pero aquí tengo una opinión muy concreta: prefiero que sea una persona humana y con criterio propio qué me pasa, a que lo haga una máquina. La máquina puede interpretar mil historias distintas de un PATRÓN. El humano, puede verlo, preguntarme, y hacer conjeturas en tiempo real de lo que ve solo en mí.
En este caso, esto sirve para ver el estado de la boca a tiempo real. O sea, que los dentistas van a poder hacer diagnósticos más rápidos, preparar ortodoncias, implantes, fundas dentales y diseños de sonrisa. Antes, para hacer todo esto, requerían de más tiempo. Ahora, solo tienen que hacer el escáner y trabajar sobre la marcha con lo que les vaya surgiendo.
Implantes dentales inteligentes capaces de monitorizar la salud de la boca
Bueno, aquí entramos en un terreno más avanzado y futurista, pero la verdad es que también es muy interesante. Estos implantes incorporan sensores tecnológicos que son capaces de controlar el estado de la boca y detectar posibles problemas. O sea, que son implantes, dientes que te incorporan en tu boca, que ya de por sí te va a decir a tiempo real si tienes presión, inflamación, infecciones… y, encima, el dentista va a poder verlo a tiempo real, lo que va a ser súper efectivo para poner el tratamiento mucho antes.
Su uso es muy intuitivo: se colocan igual que un implante normal, pero los sensores recopilan información sobre cualquier problema que puedas tener en la boca: presión, inflamación, infecciones… lo que sea que necesite tratamiento. De esta forma, se podrán detectar los problemas antes de que empeoren, controlar la recuperación tras los tratamientos e, incluso, mejorar el seguimiento después de una cirugía dental. Como ves, todo son ventajas, y encima nos ayuda a prevenir errores y problemas futuros.
Lo bueno es que esta mejora va a permitir que la odontología sea, además de más perceptiva e intuitiva, mucho más rápida y menos dolorosa. Piensa que, si tenemos información antes de que la cosa vaya a peor de ciertas enfermedades, podremos tratarlas mucho antes de que se pongan mal, así que te ahorrarás los dolores, las infecciones… Será ir y tratar antes de que vaya a mal.
Robots quirúrgicos de precisión para cirugías dentales mínimamente invasivas
Al ser “robots quirúrgicos” el nombre, imagino que ya sabrás de qué va el tema, ¿no? Pues se usan sistemas robóticos y tecnológicos, por supuesto, y estas cosas van a ayudar a realizar cirugías con muchísima más precisión. Es como un ayudante tecnológico que va a ayudarle a operar en la cirugía y, a la vez, lo hará todo más preciso, porque el robot va a guiar los movimientos que se tendrán que hacer cuando se hagan los implantes o los tratamientos complejos.
Se usan para realizar cirugías más precisas, reducir errores y hacer procedimientos menos invasivos para el paciente. En otras palabras, gracias a ellas se ha conseguido que las operaciones que se les tienen que hacer a los pacientes sean más seguras, rápidas y que, además, tengan mejores resultados.
Impresoras 3D para crear dientes y prótesis personalizadas
Otro gran avance que está ayudando muchísimo a los dentistas son las impresoras, porque les ayudan a crear fundas dentales, férulas, prótesis, alineadores e incluso modelos exactos de la boca del paciente con una precisión que es difícil de igualar. ¿Qué pasa? Que antes muchas piezas tardaban días o semanas en fabricarse porque tenían que mandarse a laboratorios y hacerse de forma manual, pero ahora las clínicas pueden fabricar esas piezas muchísimo más rápido y adaptadas exactamente a la boca de cada persona.
¿Cómo funciona esto? Básicamente, primero se escanea digitalmente la boca y el ordenador crea un modelo 3D detallado. Después, la impresora construye la pieza capa por capa hasta formar el resultado final. Y hala, diente creado y listo para ser implantado en la boca. Lo bueno es que sirve para muchísimas cosas: ortodoncia invisible, coronas, prótesis, protectores dentales, férulas para dormir… Así que se puede usar prácticamente cualquier cosa que tenga que ver con “adaptarse a la boca”.
Así que, aunque pierdas un diente, no pasa nada, porque esta impresora 3D puede hacerte un análisis de tu diente y crearte uno exactamente como el que necesitas, ¡y aquí no ha pasado nada de nada!
Láser dental para tratamientos menos dolorosos
El láser dental ya existe, y se usa para tratar problemas de la boca sin tener que usar tantos instrumentos tradicionales. Vamos, que va a ayudarles a hacer los trabajos que tengan que hacer sin tener que usar tanto instrumental antiguo. Gracias al láser, pueden cortar, eliminar bacterias y tratar tejidos con muchísima precisión. O sea, que en vez de usar herramientas más invasivas, el dentista utiliza luz concentrada para trabajar sobre la zona concreta.
Esto sirve para muchas cosas: Para tratar caries, encías inflamadas, infecciones, blanqueamientos dentales e incluso para hacer algunas cirugías pequeñas. También se usa para desinfectar zonas difíciles y mejorar tratamientos periodontales, así que puede ayudar muchísimo a hacer que la visita al dentista sea mucho más suave.
Sus ventajas son increíbles, porque reduce muchísimo el dolor y las molestias. En algunos procedimientos incluso se necesita menos anestesia, algo que sinceramente muchísima gente agradecería bastante porque el miedo a las agujas es de lo más intenso que hay. Que te pinchen en la boca es odioso. Además, como el láser trabaja con tantísima precisión, se dañan menos tejidos alrededor de la zona tratada, así que se sangra menos, se inflaman menos y la recuperación tras el tratamiento es mucho más rápida. Bueno, otra cosa buena es que también ayuda a reducir infecciones porque el láser elimina muchas bacterias durante el tratamiento.
¿Y el miedo al dentista de dónde nace?
Piénsalo: ¿por qué nos da miedo el dentista, realmente? Yo lo veo así: lo que nos da miedo es lo que desconocemos, así como el hecho de sentirnos invadidos o indefensos cuando vemos a otra persona acercarse a una zona que, en mi opinión, es algo íntimo, como lo es la boca.
Es obvio y lógico que lo desconocido nos dé miedo. Piensa en las películas de miedo, en las de supervivencia, en las de los psicópatas… ¿Qué es lo que nos da miedo, en realidad? ¿La situación, la persona… o no saber lo que va a pasar a continuación? Yo pienso que tenemos muchas más probabilidades de tenerle miedo al dentista porque no tenemos ni idea de lo que nos van a hacer. ¿Nos van a pinchar? ¿A sacar una muela? ¿Nos van a decir que necesitamos una endodoncia? Y, si hay que hacer algo de eso… ¿Duele? Porque el dolor en la boca es de las peores cosas que hay, y quienes lo han sufrido de cerca lo saben MUY bien. No he sentido jamás un dolor tan fuerte e inhabilitante como un buen dolor de muelas.
Encima, no sé tú, pero cuando yo me siento en la silla de un dentista y viene el hombre o la mujer en bata con la luz, con los aparatos… y se acerca a mi boca, me da miedo porque me siento totalmente invadida. Hay ciertas partes de mí que no me gusta sentir invadidas, y la boca es una de ellas. Por eso, si al miedo a lo desconocido le añades esto, tienes una buena mezcla que puede acabar muy mal.
¿Y si la tecnología nos quitase el miedo al dentista?
Bueno, quizás no nos quite todo el miedo, creo que eso es muy complicado… pero sí que pienso que puede ayudarnos a que nos dé mucho menos miedo. Piénsalo: ¿y si sabemos de antemano que no nos va a doler, o que nos van a hacer tal o cual cosa con ayuda de un robot o de tal herramienta que nos va a ayudar a que nos duela menos? O a que sea más preciso, o a que nos recuperemos mejor…
No sé, yo pienso que, si usan cosas más avanzadas que ayuden a que los dentistas lo tengan todo mucho más bajo control, no tendremos tanto miedo, porque nos sentiremos más seguros.
¿No lo crees tú también?