Ponte esto y muestra tu mejor aspecto en una reunión de trabajo

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Soy autónoma y me dedico a escribir libros para otras personas, lo que significa que muchas veces tengo que quedar con clientes para hablar de su proyecto.

Un par de veces fui con lo que yo pensaba que era un look “arreglado” y la reacción del cliente fue… la verdad, rara. Me hizo sentir un poco incómoda. En cambio, otras veces fui muy bien vestida, cómoda y fresca, y la conexión cliente-profesional que se creó fue casi instantánea, como si todo fluyera sin que tuviese que hacer grandes esfuerzos por parecer profesional. Y la verdad es que eso me desconcertó un poco, porque solo cambié una camisa por otra o un vaquero por un vestido más suave.

Lo peor es que creo que vestir de una forma o de otra no debería ser lo que genere una conexión así con el cliente, pero la verdad es que muchas veces sí lo hace, y por eso hay que cuidarlo muchísimo. Hoy te daré trucos de ropa que puedes ponerte, cómoda, fresca y práctica, que te haga sentir bien y que también le caiga bien al cliente, para que proyectes tu mejor versión.

 

Camisas de lino

He visto tiendas con ropas de lino, ahora de mis prendas favoritas, que tienen conjuntos no solo bonitos, sino que de verdad parecen súper profesionales. Lo bueno del lino es que es ligero y fresco, algo que se agradece cuando estás en una reunión muy larga. Desde Puro Lino, expertos en camisas de Lino 100% puro, me aconsejaron cortes no muy amplios ni ajustados, porque la camisa se ve elegante, pero permite libertad de movimiento.

Además, las camisas de lino se pueden combinar con muchas otras prendas. Quedan bien con pantalones de tela ligera, con vaqueros oscuros o con faldas de un estilo un poco más formal. Los colores neutros como el blanco, el beige o el azul te dan una imagen limpia y ordenada, así que te recomiendo esa combinación, y un estampado sencillo te da un toque diferente sin llamar demasiado la atención.

 

Blazers ligeros que funcionan sin esfuerzo

Un blazer te hace ver más cuidado, pero no cualquier blazer funciona igual. Si es demasiado serio puede dar una sensación muy distante. Y si es demasiado flojo o muy grande, puede hacerte ver incluso un poco descuidado. Por eso lo que mejor funciona casi siempre es un blazer ligero, algo que tenga forma pero que no apriete ni resulte incómodo.

Mi mejor consejo es que cojas un blazer que parezca tuyo, que no marque demasiado ni te quede como una chaqueta enorme. Además, un blazer ligero se puede usar con muchas cosas diferentes sin que el conjunto se vea raro: se puede poner encima de una camisa de lino, de una camiseta simple, de un top sencillo… y ya te hace parecer otra persona sin hacer nada complicado, en realidad.

En mi caso, cuando yo combiné un blazer ligero con camisa de lino y con pantalones cómodos, me sentí bien y la reunión fue bien. Es como si la ropa me hiciera sentir cómoda y profesional.

 

Pantalones

Aquí voy a ser muy clara. No uses pantalones MUY holgados ni esos de los que aprietan mucho, porque te hacen sentir incómodo… y el cliente lo nota al momento. Usa pantalones de tela ligera, que se adapten a ti y te dejen moverte. Así que búscate cualquier tipo de pantalón (vaqueros, tela tipo chino, de los más elegantes…) pero que, sobre todo, te permitan moverte, hacerte ver bien y que no te corten la respiración. Es lo mejor para ir cómodo.

Respecto a los mejores colores, te aconsejo que uses pantalones que sean fáciles de combinar y los que más proyectan que eres profesional, como el negro, el azul marino, el gris o el beige. Además, estos colores no llaman mucho la atención y permiten, que es lo mejor todo, que tu actitud y tus palabras sean el foco de la reunión.

Ah, por cierto, no dejes que tu pantalón sea demasiado largos y que arrastren allá por donde vas, porque te va a dar una sensación que no quieres transmitir. Que te lleguen al tobillo, más no, y que no arrastren la suciedad por donde pases.

Tampoco uses un pantalón con motivos gastados, porque te hace ver poco profesional. Parece que vas sucio, que no te importa la reunión, que te da igual ir de cualquier manera… y esa no es una imagen que quieras transmitir a un posible cliente.

De lo que me he dado cuenta es de que, si vas cómodo y tienes estilo, el cliente se siente agusto porque tú estás cómodo. O sea, los clientes perciben esa seguridad y la reunión fluye mejor.  Es un efecto que no se puede fingir: tu ropa tiene que acompañar tu confianza natural, no reemplazarla.

Por eso vale la pena invertir en pantalones que sean cómodos.

 

Zapatos cómodos y elegantes

Un zapato que te aprieta o que te duele te hace caminar rígido y tenso, y nosotros no queremos eso. Usa zapatos de corte clásico y flexibles, porque te dejarán moverte bien. Da igual que sean mocasines, botines o zapatillas de piel, tienen que verse limpios, cuidados y acordes con tu estilo.

El color también importa, por supuesto, y por eso el negro, azul oscuro o marrón funcionan tan bien con todo tipo de prendas para parecer profesional. En mi caso, yo aprendí a evitar los brillos exagerados o los colores muy llamativos, porque no quedan demasiado profesionales. Eso sí, los detalles sencillos, como usar costuras limpias o tener hebillas discretas, sí que te dan un toque muy chulo que no deja de ser profesional.

Una vez probé con un par de zapatos nuevos que no me eran muy cómodos y fue un desastre: me sentía tensa todo el tiempo y la reunión se torció, aunque mi estilo general era el que debía de ser. Jamás volví a usar unos zapatos de ese estilo, y no me arrepiento. Hay que elegir bien los materiales y los colores, es lo mejor.

Por todo esto, un par de zapatos bien elegidos puede ayudarte a hacerte bien, aunque en realidad piensas que no tiene nada que ver. El cliente lo nota… y tú también.

 

Accesorios que te pueden ayudar

Usa cosas como pulseras finas, relojes sencillo o pendientes pequeños para dar impresión sin llegar a parecer rebuscada, si eres mujer. Si eres hombre, lleva relojes bonitos, relojes de bolsillo, o cualquier cosa que no te haga parecer extravagante. En estos casos, menos siempre es más, porque si llevas muchos accesorios el cliente puede distraerse y el conjunto pierde armonía. Lo mejor es elegir decoraciones que te sean cómodas, que no se te enganchen ni molesten y que reflejen un poco de tu estilo personal sin robarte todo el protagonismo.

Bueno, esto no lo aprendí leyendo, tuve una mala experiencia. Un día tuve una reunión con un cliente y llevé un collar grande y un reloj que tocaba a cada hora. Y bueno, no solo no me contrató, que no tuvo nada que ver con lo que llevaba, sino que encima no prestó atención a casi nada porque se distraía mucho el reloj. Total, un caos que no volverá a cometerse por mi parte. Desde entonces, elegí accesorios pequeños y, sobre todo, que no hiciesen ruidos.

De lo que tienes que acordarte es que tú no vas a una reunión a impresionar al cliente con un atuendo y unas cosas que lo deslumbres. Tú vas a vender tu producto, no a ti. Tú vas a hacer de tu servicio una necesidad, no a presumir de tu ropa y de tus accesorios.

 

Vestidos profesionales

Yo soy de vestidos, siempre lo he sido. Llega el verano, y saco del armario un montón de vestidos florales y vaporosos que guardé porque empezó a hacer frío. Llega el invierno, y los guardo para sacar esas preciosas faldas de invierno con volantes que me encantan y que me llevo a cualquier parte. Pero claro, no me puedo poner un escote y un vestido corto, blanco y con flores rosas para hablar con un cliente de su autobiografía.

Sí, algunos te pueden hacer ver más profesional, pero cuidado con cual te pones. Elige, ante todo, vestidos con cortes sencillos, telas que no se arruguen demasiado y colores que sean un poco más neutros. Yo no usaría mis vestidos de veranos para hablar con un cliente, no lo hagas tú tampoco porque va a quedar raro.

Ah, y no te pongas uno ni muy apretado ni muy suelto, usa uno que se mueva de forma natural, que te haga ver comodidad y sentirte segura, porque uno ajustado te puede poner incómoda al moverte para hablar. Harías bien también en cuidar otros detalles, como llevar mangas discretas, ponerte un largo adecuado y no usar escotes que te lleguen al ombligo. Esto con unos zapatos cómodos y accesorios sencillos, te llenarán de confianza.

 

Colores que transmiten confianza

La psicología del color no es una tontería que se ha inventado cualquiera con tal de vender, existe de verdad y cambia por completo cómo te perciben. Los colores neutros (blanco, negro, beige, gris y azul marino), te hacen ver profesionalidad y serio, así que son los mejores. Pero puedes añadir algún toque tuyo personal para que se te vea a ti, y no solo a una imagen impersonal que no sabe ni quien es.

Por todo esto, aprendí en su día que mezclar ciertos colores de manera estratégica crea impacto, y mucho. Al vestirte con un color que sientes tuyo y que te gusta, te sientes más cómodo, y eso genera un impacto positivo. No todo es usar ciertos colores, sino usar los que te gusten para que te sientas cómodo y tranquilo. Piensa que los clientes perciben esa seguridad, y eso crea una conexión más rápida y directa.

Los colores correctos, bien usados, sean los que sean, proyectan seguridad, cercanía y una gran profesionalidad. Elegir los mejores tonos es fácil, pero usar los que te gustan y estar cómodo, es lo que más te va a ayudar… mucho más que pensar en la psicología del color. No lo olvides.

 

Capas y cardigans versátiles

Yo suelo llevar siempre un cardigan fino o un blazer ligero cuando voy a una reunión y no sé si va a hacer frío o calor, porque no me gusta pasar frío, me pongo incómoda. Así que me lo pongo encima de una camisa de lino o de un vestido y ya está, ya voy arreglada sin tener que complicarme demasiado. Si luego hace calor, me lo quito y punto. Lo mejor es elegir uno que combine con todo, así voy cómoda y preparada para cualquier ambiente.

Las capas me ayudan a estar más arreglada sin calentarme mucho la cabeza. Un cardigan abierto queda más mono, y un blazer ligero se ve más formal, así que dependerá del momento si uso uno u otro, y así también puedo adaptar el estilo rápido. Además, si de repente cambiamos a un ambiente más casual o a uno más serio, solo tengo que cambiar o quitarme la capa, y ya estoy preparada para ello.

Llevar capas que me sirven para todo me da más confianza, porque puedo ajustarme al frío o al calor sin preocuparme por nada más, y así puedo concentrarte en lo que realmente importa: en la reunión.

 

Cómo combinar todo

Todo se resume en saber usar la armonía de colores, tener cortes cómodos y usar materiales que se complementen bien.

  • No te pongas demasiadas cosas ni accesorios muy llamativos.
  • Una camisa de lino con pantalones neutros, un blazer ligero y zapatos cómodos casi siempre funciona. Cambia colores o detalles para hacerlo más personal e íntimo.
  • Armar el conjunto la noche antes te evita correr y combinar cosas raras.
  • Tener ciertos básicos que sirven para todo te ayuda un montón: camisas de lino, blazers ligeros, pantalones cómodos, zapatos neutros y unos pocos accesorios.

Cuando todo combina bien, llegas a la reunión tranquila y lista, y no tienes el miedo interno de cagarla o de no dar una buena impresión. Te sientes segura, hablas con naturalidad y tu estilo transmite confianza y profesionalidad sin esfuerzo.

Y de eso es de lo que se trata.