Premios que reconocen el talento y talento no reconocido por los premios

Como cada año en el mes de enero, Médicos del Mundo presenta los trabajos ganadores del Premio de Fotografía Humanitaria Luís Valtueña que este año celebra su XX edición.

Este año, es Sergei Stroilev el ganador de este premio internacional que recogerá hoy mismo en Madrid por su serie “La casa de la luz”, en la que retrata la vida en el hospital infantil de San Petersburgo, donde todo el personal se vuelca “en iluminar la vida de niños y niñas con enfermedades terminales y acompañar a sus familiares para sobrellevar el estrés”, según sus propias palabras.

Se trata de 10 instantáneas en las que se plasma el trato que reciben los pacientes  en las que el jurado ha destacado su exquisito manejo de la luz y la sensibilidad con la que están tomadas las fotografías.

El primer finalista de estos galardones ha sido el español César Pastor, por un trabajo basado en la vida diario de Nacho, un niño afectado por la enfermedad de Hurler. Esta enfermedad del metabolismo pertenece a un grupo de enfermedades llamado mucopolisacaridosis o MPS. Los síntomas que provoca son: huesos anormales en la columna, mano en garra, córneas opacas, sordera, crecimiento interrumpido, problemas de válvula cardíaca, enfermedad articular, discapacidad intelectual, rasgos faciales gruesos y toscos, etc.

Siempre que se dan este tipo de premios, al igual que los del Nathional Geographic o los Pulitzer, me paro a pensar en la cantidad de profesionales de este sector que, a pesar de tener un talento extraordinario, jamás recibirán un premio de estas características.

Muchos, de hecho, ni siquiera intentan optar a estos galardones porque lo creen una pérdida de tiempo teniendo en cuenta la cantidad de fotógrafos que presentan sus trabajos. Personalmente conozco a un par de fotógrafos profesionales que abarcan diferentes sectores cuyo talento es impresionante y jamás se presentarían  un premio de estas características. Uno de ellos está especializado en la fotografía paisajística y ha venido fotografías suyas a grandes artistas y políticos del panorama mundial. El otro, es un fotógrafo de bodas que hace magia con los dedos y consigue plasmar cada detalle en un instante mágico.

Ambos tienen una capacidad creativa que llama la atención notablemente y ninguno apostaría su trabajo a este tipo de premios. En una ocasión, para la boda de una amiga, les pedí recomendaciones y me mandaron a Hevia Fotógrafos y a Luís Oliva, dos gigantes en el sector de los que quedé enamorada. Pude ver sus portfolios en sus webs y son una auténtica maravilla, tanto a nivel técnico como a nivel creativo, pero a ellos no se les concederán premios tan mediáticos como los anteriormente citados porque, simplemente, no es lo que buscan ni pretenden.

Creo que hay cientos de artistas escondidos tras los objetivos de sus cámaras con miles de sueños y aficiones que deciden dedicar su vida a un sector laboral que les dé trabajo y beneficios económicos más o menos seguros para poder sobrevivir y dar un buen hogar a sus familias y no por ello son peores que los que se llevan grandes premios. ¿Qué pensáis vosotros?

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