Ir a la Universidad con más de 25 años: Yes we can

Dicen que cuando una puerta se cierra, un par de ventanas se suelen abrir. En mi caso, vi que la puerta se cerraba de golpe cuando por culpa de un accidente de tráfico tuve que dejar de trabajar. Casi 30 años dedicados a la construcción y por culpa de un coche que venía por dirección prohibida se me truncaba una vida. Por suerte, y digo por suerte, porque en estos casos nunca se sabe, me concedieron una pensión de invalidez bastante alta, bien es cierto que yo me lo había cotizado.

Pero desde el primer día, los minutos se me hacían horas. Era imposible no pensar en hacer algo, en volver a sentirme útil. Soy una persona activa que nunca ha estado parada, por eso me resultaba muy cansino quedarme en casa viendo la televisión o pegado todo el rato a Internet. Así que una mañana, después de casi no dormir, decidí que tenía que aprovechar el tiempo para cumplir sueños que no había podido realizar. El primero que me propuse fue sacar una carrera. Sí, como suena.

Por circunstancias familiares yo nunca tuve la posibilidad de estudiar. Muy pronto me tuve que poner a trabajar y eso de estudiar pasó a la historia. La verdad es que me daba mucha envidia ver a mis amigos como eran universitarios y luego presumían de carrera. Aunque es cierto que en estos tiempos que corren no te garantiza un puesto de trabajo, si es verdad que el ego de decir soy titulado en algo, me da un subidón tremendo. Así que decidí ir a la Universidad. “Estás loco”, me decía mi mujer. Pero estaba claro que lo iba a hacer, porque a cabezón hay muy pocas personas que me puedan ganar.

Lo primero que hice fue apuntarme al Centro Universitario San Bernardo, que es una academia de preparación en Madrid al curso de acceso a la universidad  para mayores de 25 y 45 años. Por cierto muy recomendable para todo el mundo porque tienes en todo momento acceso a servicios como: biblioteca, tutorías, préstamo de materiales, etc. En este ambiente desarrollé con las máximas garantías mi formación de cara a las pruebas de acceso a la universidad, que me habían dicho que no eran fáciles. Pero como os digo, soy cabezón y lo logré. Saqué la nota suficiente para inscribirme en Periodismo, aunque sé que no vive sus mejores momentos.

Sin miedo

Sé que con casi 40 años no me van a coger en ningún lado, pero el ego que tengo no me lo quita nadie, y cada vez son más las personas que lo intentan. He logrado realizarme como persona. Recomiendo que todo el mundo que quiera ir a la Universidad que lo haga, sea la edad que sea. He escuchado que muchas personas no quieren mezclarse con gente joven porque les da vergüenza. En mi caso no tuve ningún problema. Al contrario, me trataron de maravilla. Incluso hice un grupo de amigos de whatsapp en el que hablábamos de trabajos.

Tengo que reconocer que el ritmo de la Universidad para una persona mayor es duro, pero ahí estás tú para marcártelo. En mi caso, nunca me he cogido un curso entero, voy sacando poco a poco las asignaturas. Me está gustando mucho la carrera, sobre todo lo orientado  a las nuevas tecnologías. La verdad es que ha cambiado mucho el periodismo en estos años.

Hay que ser valiente y si quieres estudiar aunque tengas más de 45 años, decir eso de “yes, we can”, porque si quieres, puedes.

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