Los filtros que funcionan bloqueando palabras clave así como los que se basan en listas de páginas web negativas y en listas positivas (ya sean activados a nivel de usuario como desde el servidor de acceso a Internet), presentan ciertos problemas:
- Ningún producto es eficaz al 100% y muchas veces bloquean sin querer el acceso a páginas que no se consideran nocivas.
- El bloqueo de contenidos puede basarse en ideologías, valores culturales y religiosos determinados. Por eso, hace falta mirar si la herramienta a escoger satisface los propios intereses o no.
- Las listas de webs filtradas se tienen que actualizar periódicamente, a medida que aparecen nuevas webs en Internet. En algunos casos las actualizaciones se pueden descargar de la red gratuitamente, pero en otros hace falta pagar. Además, la frecuencia de actualización varía según el producto.
- Los niños pueden aprender a saltarse las restricciones del programa, incluso cuando se trata de filtros a nivel de servidor.
- Muchas veces se puede acceder a una página aconsejable pero que incluye enlaces a páginas que no lo son y a las cuales se puede acceder sólo haciendo clic.
Es recomendable que antes de escoger un producto comprobemos cuáles son los criterios de filtrado utilizados por aquella empresa y qué servicios son los que necesitamos en nuestro caso.
Aun así hace falta tener presente que los filtros son herramientas útiles si sabemos como emplearlas pero ni son infalibles, ni nos ayudan a que nuestros hijos o alumnos aprendan a distinguir entre lo que es adecuado o correcto y lo que no. No pueden sustituir la supervisión y el acompañamiento de los padres y los educadores en el aprendizaje del uso responsable de Internet . Hará falta pues no dejar de hacer esta tarea de acompañamiento y de descubrimiento del medio.